Prensa Española

Casado, junto a Aznar, promete un “proyecto sin complejos” para volver a unificar el centroderecha


En apenas 100 días, el contexto es completamente distinto. Con Mariano Rajoy al frente del PP, la consigna de Génova era no acudir a los actos que tenían a José María Aznar como protagonista. Y las críticas entre ambos bandos se cruzaban: el expresidente no paraba de enmendar las políticas de su sucesor, y la anterior dirección replicaba acusándole de “desleal” y cosas peores. Una dinámica que cambió radicalmente con la irrupción de Pablo Casado, que este martes no sólo se hizo la foto con él, sino que coincidió con gran parte de su discurso.

La sintonía entre Casado y Aznar, que mantuvieron un largo coloquio, fue más que evidente. “Siempre va a ser una referencia ideológica imprescindible“, dijo el presidente del PP sobre su mentor. Las intervenciones de ambos fueron compatibles con independencia del tema que trataran. Así, uno y otro coincidieron en la necesidad de reunificar el centroderecha en el nuevo PP. En otras palabras, que regresen aquellos que se fueron a Ciudadanos o a VOX en época de Rajoy.

Para conseguirlo, Casado se comprometió a un proyecto ideológico “sin complejos” para crear “una expectativa de futuro” en el votante de centroderecha. “La refundación es imprescindible”, exclamó, y aseguró que ya trabaja para captar a todos aquellos que están a la derecha del PSOE. “No puedo estar más de acuerdo con lo que ha dicho Pablo”, continuó Aznar, que repitió dicho comentario en varias ocasiones. “La reconstrucción del centroderecha es una tarea esencial que solamente puede estar al alcance de líderes políticos”, dijo, y habló de “gran esperanza”.

Los desafíos de la nación, alertó Aznar, no son pocos. El más grave, a sus ojos, es el pulso separatista en Cataluña. “No hay que caer en la tentación de buscar caminos intermedios“, avisó a navegantes. El expresidente ya criticó en su día la operación diálogo del Ejecutivo de Rajoy, que encabezó Santamaría. “Los que aspiramos a la continuidad histórica sabemos que vivimos en un contexto muy complicado. Los golpistas no solamente están en las instituciones catalanas, también condicionan el Gobierno de España”, expuso. Casado estuvo de acuerdo con él en eso, como también en la vigencia de la Constitución en estos momentos turbulentos.

La fundación Rafael del Pino, encargada de organizar el acto, tuvo que habilitar varias salas ante la masiva asistencia de invitados. En las primeras filas no hubo ningún miembro de la actual dirección nacional, que según fuentes del PP “no podían faltar” a las votaciones del Congreso de los Diputados, pero sí un nutrido grupo de antiguos altos cargos de la formación. Así, Ángel Acebes, María San Gil o Jaime Mayor Oreja volvieron a recuperar protagonismo. También José Manuel Soria, que fue apartado de la primera línea por verse implicado en los papeles de Panamá. Manuel Pizarro, muy buscado por los periodistas, se descartó como posible candidato por Madrid.

A través de su entorno, Casado quiso precisar que “si se lo pide” también presentaría el libro de Rajoy. Pero la realidad es que, de momento, Aznar se deja ver másy el PP vuelve a hablar públicamente biende él tras años de reproches mientras que Rajoy solo aparece en los medios cuando se filtran alguno de sus almuerzos informales, por ejemplo, con Santamaría y Pedro Arriola. Y, lo más significativo, “Casado se identifica mucho más con el discurso de Aznar y viceversa”, como se encargó de remachar un exministro en charla informal.

Aznar se despidió lanzando “una pregunta clave” a Casado: “¿Cuándo vamos a ganar las elecciones?”. “Como tú dirías, estamos en ello“, respondió él con una sonrisa, y volvió a ensalzar “el legado” de quien fuera su jefe. “Pablo y yo hemos dado más de 20 vueltas al mundo”, desveló Aznar en un momento dado. Los asistentes, entregados, aplaudieron a rabiar.


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