Prensa Española

El armamento que España vende a Arabia Saudí: aviones, repuestos, granadas, munición…


La venta de armas a Arabia Saudí se ha colado de nuevo en el debate político nacional. Superada la polémica que generó a principios de septiembre la paralización de la venta de bombas inteligentes guiadas por láser, que finalmente fue reactivada tras la desautorización de Pedro Sánchez a Margarita Robles, el presunto asesinato del periodista saudí Yamal Khashoggi durante una visita al consulado de su país en Estambul (Turquía) ha reavivado el debate.

Con los partidos de extrema izquierda siempre dispuestos a atacar a la teocracia saudí, no en vano son simpatizantes en su gran mayoría del régimen de los ayatolás iraníes, los grandes enemigos de Riad en el tablero estratégico de Oriente Medio, tampoco perdonan al país del golfo que sean los grandes aliados de Estados Unidos en la zona. Es por ello que Podemos, ERC o EH Bildu son fervientes partidarios de que España deje de venderles armamento y presionan para ello.

Arabia Saudí es uno de los países del mundo con más presupuesto en materia de Defensa. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés), un prestigioso think tanks sobre temas militares, el reino árabe fue en 2016 el cuarto país del mundo con más gasto en Defensa. Exactamente, dedicaron ese año 56.898 millones de dólares. También es el cuarto que más porcentaje de su PIB destinó a esta materia: el 8,9 por ciento.

Pese a estas cifras, su industria de Defensa es prácticamente inexistente, lo que hace que tenga que salir al exterior a gastar su presupuesto. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), fue el segundo máximo importador de armamento del mundo entre 2012 y 2016, sólo superado por India. De ahí que las industrias de los principales países se disputen con fuerza los grandes contratos saudíes.

España, sin embargo, pese a tener una inversión en Defensa muy inferior a los países de su entorno –es el tercer país de la OTAN que menos gasta en esta materia– sí tiene una industria relativamente firme en materia de Defensa, beneficiada entre otras cosas por la presencia en territorio nacional de fábricas de consorcios europeos de la Defensa. Según SIPRI, nuestro país fue el séptimo exportador mundial de armamento en el periodo 2012-2016.

¿Y cuál es la relación comercial en lo que a armamento se refiere entre España y Arabia Saudí? La pregunta se puede resumir en una sola cifra: más de 1.225 millones de euros en el periodo 2014-2017. Una cifra cuantiosa que posiciona a Arabia Saudí como el principal cliente de la industria española después de los denominados países aliados, es decir, aquellos que participan junto a España en organizaciones supranacionales como la UE o la OTAN.

El comercio con Arabia Saudí (2014-2017)

En el último año cerrado, el de 2017, Riad compró armamento español por valor de 270,2 millones de euros. Según el informe de la Secretaría de Estado de Comercio hecho público hace unos meses, la principal venta fue la de un avión de transporte, además de repuestos para aviones de reabastecimiento en vuelo, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para una aeronave de un programa de cooperación europeo.

También se vendieron aviones no tripulados, plataformas porta morteros, granadas de mortero, munición de artillería, equipos de detección e identificación de señales, equipos para un sistema de vigilancia perimetral y elementos ópticos de equipos de integración de sensores para detección y para cámaras de infrarrojos.

Un año antes, en 2016, el montante económico que dejaron en España las compras de armamento saudíes fue de 116 millones de euros e incluían repuestos para aviones de reabastecimiento en vuelo, repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y para una aeronave de un programa de cooperación, granadas de mortero, munición de artillería, munición de calibre medio, equipos de detección e identificación de señales y equipos para un sistema de vigilancia perimetral.

El año 2015 supuso el récord de exportación al país árabe, pues la factura final que pagaron los príncipes de la teocracia del golfo ascendieron a 546 millones de euros. Las grandes estrellas volvieron a ser los aviones que fabrican los consorcios europeos en nuestro país. Pagaron 447,4 millones por dos grandes aeronaves de reabastecimiento en vuelo y 33,2 millones por un avión de transporte.

También compraron repuestos y reparables para aeronaves de transporte de fabricación española y derivadas de un programa de cooperación europeo, granadas de mortero, munición de artillería, munición de armas ligeras, estaciones de control para armas, un sistema de vigilancia de perímetro y cuatro pistolas para una empresa privada.

En 2014, por su parte, España vendió armamento a Arabia Saudí por valor de 292,9 millones. Entre el mismo, se incluyeron un avión de reabastecimiento en vuelo, repuestos para aeronaves, sistemas de contramedidas electrónicas, un sistema de vigilancia de perímetro, munición de artillería y una carabina para un particular.

En todos los años entre 2014 y 2017, como recogen fielmente los informes elaborados por la Secretaría de Estado de Comercio, «todas las licencias relativas a munición fueron acompañadas de certificados de último destino con estrictas cláusulas de no reexportación y uso fuera del territorio del país«, es decir, que esa munición sólo puede ser utilizada por los militares saudíes para sus entrenamientos y para defender el país en caso de ser atacados, pero no en guerra exteriores.

El gran contrato de Navantia

Pero más allá de las transacciones que se han mantenido hasta el momento, lo importante de las transacciones en materia de armamento con Arabia Saudí son los contratos a futuro. El pasado mes de junio, después de tres años de duras negociaciones, el Gobierno consiguió vender al régimen de Riad cinco embarcaciones por un montante económico de 1.800 millones de euros, toda una transacción récord que estuvo a punto de echarse a perder por la polémica de las bombas.

Se trata, exactamente, de la construcción de cinco corbetas, que serán una personalización del modelo Avante 2020 que construye la empresa pública Navantia. El mayor contrato firmado con un país extranjero y que aseguraba carga de trabajo hasta 2020 en los astilleros de la Bahía de Cádiz, falto de trabajo tras perderse en el último momento un contrato similar con la marina australiana.

Este contrato con Arabia Saudí permitía mantener 6.000 empleos en una zona con una alta tasa de desempleo. Exactamente, según los cálculos gubernamentales y de la empresa pública de astilleros, 1.100 puestos de trabajo pertenecerían directamente a Navantia, otros 1.800 empleos irían para la industria auxiliar de Navantia y otros 3.000 en las empresas suministradoras de los astilleros públicos y sus empresas auxiliares.


Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *