Prensa Española

Pablo Casado impone a sus fieles en Valencia y en Andalucía


El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, junto al l
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, junto al lder del PP andaluz, Juanma Moreno, en Granada Pepe TorresEFE

Ser joven o, en el caso de que resulte ya imposible, haber optado por Pablo Casado en el congreso. Estas cualidades no han podido resultar ms rentables en el PP. Despus de que el presidente popular asumiera, de manera casi personal, la tarea de pacificar el partido, fracturado en dos entre sus partidarios y los de Soraya Senz de Santamara, dos hechos en los ltimos das han puesto en duda estos planes de unidad.

El primero ha sido la negociacin de los cabezas de cartel en la lista autonmica de las elecciones andaluzas para imponer a dirigentes que respaldaron a Casado en el cnclave. El segundo, la reestructuracin de la gestora creada en la provincia de Valencia, donde con el mismo propsito -situar a personas afines- se ha obligado a dimitir a dos de sus miembros. Curiosamente, se trata de dos personas que optaron por la ex vicepresidenta en el congreso. Y lo mismo sucede con los dos presidentes autonmicos afectados por estos movimientos: el andaluz Juanma Moreno y la valenciana Isabel Bonig.

Por primera vez en la elaboracin de una candidatura autonmica, Gnova ha intervenido para imponer a personas afines como el ex ministro Juan Ignacio Zoido por Sevilla y la senadora Maribel Snchez por Almera. Tambin se ha situado al ex secretario de Estado Jos Antonio Nieto por Crdoba, aunque en este caso l s contaba con el respaldo de la direccin provincial. Fuentes del partido sealaban ayer que este procedimiento es inusual, que la direccin nacional se involucra slo en la elaboracin de las listas a las generales. En cambio, en el caso andaluz, la secretaria general, Loles Lpez, tuvo que sentarse a negociar con Teodoro Garca Egea, el nmero dos de Gnova.

Fuentes populares apuntaron ayer que se est produciendo un intento de limpiar todo lo que huela a sorayismo cuando este sector no existe y ella ni siquiera est. La direccin est dando alas a los crticos con Moreno y con Bonig pese a que muchos de ellos perdieron sus propios congresos provinciales. Se les est dando una influencia y un poder que no ha sido legitimado en sus territorios, slo, apuntan, porque respaldaron a Casado. A gente que no ha credo en el proyecto de Moreno y que no ha dado un palo al agua en los ltimos cuatro aos se les da presencia.

Y lo mismo sucede en la Comunidad Valenciana. Gnova est alimentando al sector crtico con Isabel Bonig porque les apoyaron en el congreso. La direccin se escuda en que lo hace en aras de la unidad, pero lo cierto es que en ambas autonomas, en Andaluca con unas elecciones el prximo 2 de diciembre, y en la Comunidad Valenciana en mayo, se ha producido una enorme desestabilizacin interna. Bonig, segn fuentes conocedoras de este proceso, se ha visto obligada en las ltimas horas a librar una dura negociacin para que los nuevos integrantes de la gestora sean personas de consenso. Entre ellas, el nuevo presidente, Jos Ramn Adsuara, que, aunque fue de las primeras personas que apost por el ahora presidente, es alguien cercano a Bonig.

Fuentes del PP valenciano explican que all no se comprende como Gnova da credibilidad a determinadas personas o que alguien como Elio Cabanes, un edil de la Font de la Figuera, que se present como candidato al congreso y a quien Casado dio un puesto en el Comit Ejecutivo, pretenda ejercer alguna influencia en Valencia. Estas cosas disgustan a la gente. Nadie sabe de dnde ha salido este seor ni qu pretende.

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