Prensa Española

Carmena promueve el deporte femenino con el cómic de una niña perseguida por un cura


El Ayuntamiento de Madrid ha lanzado una campaña para «contribuir a eliminar barreras y normalizar la práctica del fútbol femenino», para lo que va a desarrollar una actividad con el Club de Fútbol Femenino CD Tacón orientada a alumnos de 6º de primaria.

Sin embargo, no parece que todo lo que quiere la campaña sea que las niñas jueguen al fútbol, también se pretende, tal y como reconoce el propio comunicado del Ayuntamiento, que «los alumnos y alumnas entienden que no es justo el trato que reciben las mujeres futbolistas, en la actualidad, frente a los hombres, cuando dedican el mismo tiempo, trabajo y esfuerzo y, a cambio, tienen menos de la mitad de visibilidad y reconocimiento«. Obviamente, el consistorio no entiende que quizá esa visibilidad dependa de que el interés que despierta el fútbol masculino sea abrumadoramente masivo y el del femenino muy minoritario.

La campaña, que se va a comenzar en un colegio de Carabanchel, incluye una conferencia de 45 minutos impartida por la jugadora profesional Ana Rosell –que es la presidente del CD Tacón– y en otros tres cuartos de hora «exhibiciones, pruebas de habilidad y partidillos». Todo se hará en horario lectivo.

‘Anita Dinamita’

Según el Ayuntamiento los contenidos «han sido revisados por técnicos de la Dirección General de Deportes» y se espera que la iniciativa se pueda exportar más adelante a otros distritos de la ciudad, aunque por lo pronto se centrará en el Carabanchel.

Lo más llamativo de la campaña, sin embargo, es que esta va a ser reforzada por un cómic, Anita Dinamita, que se va entregar a todas las participantes y que en la que se cuenta una versión bastante estrafalaria de los problemas a los que supuestamente se enfrenta una niña que quiere jugar al fútbol.

El cómic, supuestamente escrito «en clave de humor», tiene una pobre factura técnica y es una sucesión de tópicos que realmente parece más propio de la España de hace varias décadas, incluyendo alguno un tanto machista, como la madre que está en casa y pone al día de lo ocurrido en el hogar al padre cuando este llega de trabajar; o la niña que «sólo juega con muñecas y siempre me pregunta por qué no llevo vestidos».

Lo más chocante, no obstante es el «archienemigo» de la protagonista: «El padre Manuel, director de mi colegio». Es religioso, con sotana, alzacuellos y un aspecto bastante siniestro recomienda a la niña «jugar al voleibol» porque «es un deporte más adecuado para las niñas». «A veces pienso que el padre Manuel y madre se han puesto de acuerdo para que no juegue al fútbol», se lamenta la niña, dejando claro quiénes son los malos de la historia.


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