Prensa Española

Rubalcaba, el Maquiavelo español que no supo vivir sin la política


Alfredo Pérez Rubalcaba (Solares, Cantabria, 1951 – Madrid, 2019) ha sido uno de los miembros más destacados del PSOE durante casi un tercio de siglo: desde que en 1986 fuera nombrado secretario de Estado de Educación, ocupó diversos cargos ministeriales e, incluso, se presentó como candidato socialista a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2011 previa elección como secretario general del PSOE en febrero de 2012.

Hijo de Alfredo Pérez Vega y de María Dolores Rubalcaba, si bien nació en Cantabria, Rubalcaba pasó la mayor parte de su infancia –y casi toda su vida– en Madrid. Estudió en el Colegio del Pilar de la capital y, en su juventud, practicó el atletismo. Un corredor de fondo que estudió Ciencias Químicas en la Complutense, que ejerció como profesor titular de química orgánica en las universidades de Constanza (Alemania), Montpellier (Francia) y en la citada universidad madrileña, pero cuya pasión y dedicación durante más de cuarenta años fue la política.

Rubalcaba ingresó en el PSOE en 1974, colaborando con la Federación Socialista Madrileña y, después, en las comisiones de Enseñanza e Investigación de la formación y también del Grupo Parlamentario Socialista. Cuando Felipe González llegó al poder en 1982, empezó a ocupar varios cargos relacionados con la administración educativa. Dirigió el Gabinete Técnico de la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación, el director general de Enseñanza Universitaria y, en 1986, secretario general de Educación y, dos años después, secretario de Estado de Educación y Ciencia. Inaugura cargo ministerial en 1992, siendo el titular de la cartera de Educación y Ciencia. Tras las elecciones generales de 1993, Felipe González le nombra ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes, cargo en el que se mantuvo hasta los comicios generales de 1996, ganados por el PP de José María Aznar.

Con los socialistas en la oposición, Rubalcaba fue diputado por Madrid. En 1997, durante el 35º Congreso del PSOE, fue nombrado miembro de la Ejecutiva y secretario de Comunicación. En el siguiente congreso, en el que José Luis Rodríguez Zapatero fue elegido nuevo secretario general, empezó a formar parte del Comité Federal de la formación. En diciembre del 2000, encabezó la delegación socialista que acordó con el PP el denominado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Dos días después de los brutales atentados del 11-M, de 2004 en la jornada de reflexión –las elecciones generales eran el 14 de marzo–, Rubalcaba criticó al PP por la gestión informativa de los atentados y, en rueda de prensa, dijo: «Los ciudadanos españoles se merecen un gobierno que no les mienta».

Tras el triunfo socialista en estos comicios, Zapatero le nombró portavoz del Grupo Socialista en el Congreso. En 2006 asumió la cartera de Interior sustituyendo a José Antonio Alonso. En esta época se le involucró en el caso Faisán, en el que los policías Enrique Pamies y José María Ballesteros dieron un chivatazo que frustró una operación judicial contra la banda terrorista ETA. Tras la nueva victoria socialista en las generales de 2008, Rubalcaba volvió a ser ministro de Interior y, durante poco más de un mes, asumió interinamente las funciones de ministro de Defensa durante la baja por maternidad de Carme Chacón.

En octubre de 2010, sustituyó a María Teresa Fernández de la Vega como vicepresidente primero y portavoz del Gobierno, acumulando dichos cargos al de ministro de Interior. Apodado el ‘vicetodo’ por los periodistas o la «liebre eléctrica» por José Bono, Rubalcaba renunció a todos sus cargos en el Ejecutivo y fue proclamado oficialmente candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno para las próximas generales, convocadas por Zapatero anticipadamente para el 20 de noviembre. «Le tocó bailar con la más fea» en el ocaso del zapaterismo y asumir el, hasta entonces, mayor fracaso histórico del PSOE en las urnas. Un borrón para un brillante escribano que a duras penas logró 110 escaños.

Fracasó en su aspiración a la presidencia del Gobierno pero cuatro meses después, logró su otro objetivo: ser secretario general del PSOE. En el convulso y reñido 38º Congreso del PSOE en Sevilla, el Hotel Renacimiento le dio la victoria por escasos 22 votos a su rival, Carme Chacón. Pero la alegría duró tan poco que dos años después, en el mes de mayo de 2014, tras presiones constantes de la federación andaluza de Susana Díaz -que apoyó a Chacón-, se vio forzado, tras los nefastos resultados cosechados por los socialistas en las elecciones europeas, a anunciar que abandonaría su cargo de secretario general y el de diputado en el Congreso el mes de junio, abriendo así el melón de la sucesión por un sistema de primarias que el PSOE no hacía desde los tiempos de Almunia y Borrell.

En septiembre de 2016, Rubalcaba se reincorporó a su puesto como profesor en la Complutense e ingresó en el consejo editorial de El País –del que formó parte hasta julio de 2018–. En diciembre de 2018, rechazó la oferta de Pedro Sánchez de ser candidato socialista a la alcaldía de Madrid. El 10 de mayo de 2019, Rubalcaba falleció tras sufrir un ictus por el que ingresó en estado de «extrema gravedad» en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid).


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