Prensa Española

Rivera empuja a Sánchez a los brazos de separatistas y Podemos


El Mundo dice que «Sánchez desdeña a Iglesias en la negociaciones para la investidura». Parece que al presidente tuvo vergüenza torera y rectificó su primera intención de hacer un corte de mangas a la prensa. Federico Jiménez Losantos presiente elecciones el año que viene «ante una legislatura liliputiense y epiléptica». «Por eso ofende al votante normal y al sentido común los grotescos prejuicios de Ciudadanos ante Vox y la reacción de Vox ante Cs. Sería difícil olvidar la entrega de Madrid o Andalucía a la izquierda en cuatro años, pero en pocos meses resultaría del todo imposible», advierte. Dice el editorial que «Rivera le urgió ayer a Sánchez a pactar con podemitas y nacionalistas, diciéndole que no cuente con Cs». ¿A Rivera le han dado un golpe en la cabeza? ¿Se ha propuesto cargarse su partido? «Lo que los españoles necesitan no es solo un gobierno, sino estabilidad y que de verdad sea posible la gobernabilidad, que son cosas distintas, sin comprometer la unidad nacional ni hacer entreguismos inadmisibles a los separatistas. Ese es el reto de Sánchez». Pues si un partido que iba de centrista y antinacionalista, que nos ha vendido hasta la saciedad que España y tal y tal, ahora se niega a colaborar a ese objetivo, no es solo el reto de Sánchez.

El País dice que «el Rey encarga a Sánchez que forme el nuevo gobierno». Qué gran titular. Todavía les saldrá humo de la cabeza. Augura Ruben Amón que Ciudadanos «se arriesga a convertirse en una fuerza gregaria, subsidiaria, de los populares». Parece que ese es el gran anhelo de Rivera, ser el criado de Casado. «Podría resultarle beneficiosa al alma centrista del partido un guiño al socialismo si no fuera porque Albert Rivera quiere convertir el parlamento en la tribuna del liderazgo de la oposición». Este tío está como una chota, no se entera de nada. Que no, Rivera, que tú no eres el jefe de la oposición ni falta que te hace. Ha tirado por la borda toda su credibilidad.

ABC: «El golpismo hace presidente a Sánchez, pero le secuestra la legislatura», dice en referencia a que la no renuncia al acta de los diputados en prisión facilitará la investidura. Dice el editorial que los 123 escaños de Sánchez «no son suficientes para garantizar una legislatura razonablemente sólida». Ya nos vamos acostumbrando. «La fortaleza de Sánchez tiene mucho de impostura, no es real». «Y su comodidad definitiva dependerá una vez más de ERC, JpC y el PNV. Por eso cederá ante ellos en el momento que los necesite para sobrevivir». Pues que los partidos a los que se les llena la boca de constitucionalismo y Estado echen un cable para evitarlo. Luis Ventoso comenta lo que tuvo que aguantar el Rey poniendo cara de póker a la zumbada enviada por Puchi. «Una choni que quiere dar la nota aprovechando que por una vez la enfocan las cámaras de todo el país cotorreando lo que le dijo o no le dijo al rey». Carlos Herrera también se alegra una barbaridad de no ser Rey. «Recibir y escuchar a una colección de idiotas dispuestos a darle lecciones de oportunidad democrática , poner buena cara y soportar que salgan de la reunión diciendo bobadas de diverso grado y haciéndose los importantes» debe ser más duro que currar en una mina. Qué suerte tenemos todos los que no somos reyes.

La Razón dice que «Sánchez inicia su investidura bajo la amenaza de Podemos». Pues sí que se lo están poniendo chungo. A Marhuenda le parece un gesto de soberbia que Pedro Sánchez advierta de que no hay más alternativa, «o gobierna el partido socialista o gobierna el partido socialista». Hombre, Marhu, eso no es soberbia, es la pura verdad. Cuenta El Submarino que en la Moncloa y en Ferraz está hasta el moño de Pablo Iglesias por «su insistencia en ser ministro. Y por su prepotencia». ¿No lo conocían? Iglesias siempre ha sido un chulo sobrado. Carmen Morodo resume a la perfección la contradicción de Rivera. O su impostura mas bien. Dijo que «Batasuna no puede tener la batuta de un gobierno siempre que puedas evitarlo». Pero él sí que puede entregar el gobierno a los separatistas aun pudiendo evitarlo. «Rivera habló de Navarra, pero no quiso entrar el detalle de las negociaciones con el PP para dirimir el futuro de gobiernos como el de la comunidad o el ayuntamiento de Madrid. Eso sí, ratificó que no se sentará a negociar con Vox, ni tampoco con Santiago Abascal. Su partido solo negocia con Ciudadanos». Más bien Rivera solo negocia con Rivera.


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