Prensa Española

Alarma educativa en Cataluña: los niños hablan español en el recreo y pintan banderas de España


Los docentes catalanes se consideran cuestionados y bajo sospecha por las denuncias cada vez más frecuentes sobre adoctrinamiento, hispanofobia y erradicación del español. Episodios como el de la niña de Tarrasa agredida y castigada por pintar una bandera de España y escribir las palabras «Viva España»; el de la excursión escolar de alumnos de diez años al grito de «¡Llibertat presos polítics!» o el de los hijos de guardias civiles y policías nacionales señalados por sus profesores en represalia por la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado tras el referéndum ilegal, cuestionan el «modelo de éxito» «integrador y cohesionador» del que presume la Generalidad con la anuencia de los partidos.

La resolución por la vía rápida del expediente abierto en la consejería de Enseñanza a la profesora que rompió el dibujo de la niña diez años de Tarrasa, la expulsó de clase y según los padres también le pegó, muestra el grado de politización de la educación en catalán. El inspector de zona de la Generalidad es un dirigente comarcal de ERC, partido del que depende la consejería, caracterizado por su activismo separatista, un comisario de la inmersión.

Una falta «leve»

Se trata de Jesús Viñas, jefe de los servicios territoriales del departamento que dirige el consejero Josep Bargalló en la comarca del Vallés Occidental y quien ha decidido que en el caso no ha habido agresión física, a pesar del parte del hospital de Tarrasa, ni atisbo de hispanofobia. La profesora, que da clases con el lazo amarillo separatista a niños y niñas de diez años, ha cometido una falta «leve» y durante una temporada tendrá que dar clases bajo supervisión.

A pesar del carpetazo, las suaves medidas disciplinarias no han caído bien entre los profesores y sus representantes sindicales, que consideran que la profesora del colegio Font de l’Alba se limitó a cumplir su trabajo, igual que los profesores encargados de vigilar el idioma en el que hablan los niños en los recreos. Las instrucciones son claras: «Per un país de tots, l’escola en català», santo y seña de la comunidad educativa catalana, abrumadoramente separatista.

Apuntan a los docentes

No es desdeñable la presión de las entidades, partidos, sindicatos y asociaciones de toda índole separatistas para convertir el catalán en la única lengua de Cataluña y no solo en la escuela. Los informes sobre el estado del catalán que realiza la Plataforma per la Llengua, un grupo separatista autoerigido en guardián del idioma, son tenidos por oficiales y cuentan no sólo con el patrocinio sino con el compromiso de cumplimiento por parte de la Generalidad. Y el último de esos informes apunta directamente a los docentes catalanes, que estarían fracasando estrepitosamente en materia de inmersión lingüística.

Según el punto 24 de dicho documento, «sólo el 14,6% de las conversaciones de alumnos de ESO en el patio son en catalán en las zonas urbanas de Cataluña». Un desastre sin paliativos que justifica que en el centro Font de l’Alba, como en tantos otros, las conversaciones en español se penalicen con castigos colectivos, según denunció esta semana el grupo de Ciudadanos en el parlamento catalán.

El porcentaje de conversaciones en catalán sube si a las zonas urbanas se suma el conjunto de Cataluña. Es de un 24,3% en ese caso. El informe detalla también que en Primaria se habla más catalán en el patio, un 35%, que en Secundaria, con el 14,6%, cifra que coincide con la del computo en las zonas urbanas. La entidad dice manejar fuentes oficiales, encuestas y datos propios.

Es necesario, por tanto, reforzar la imposición, concluye la Plataforma per la Llengua. El catalán está en peligro a pesar de las casi cuatro décadas de inmersión lingüística, erradicación del español, adoctrinamiento y manipulación.

Discriminación laboral

Estos datos son especialmente graves para la entidad porque los niños que no hablen catalán tendrán serias dificultades para encontrar trabajo. «En Cataluña, el paro entre los castellanoparlantes que utilizan el catalán habitualmente es la mitad que entre los que no lo utilizan», asegura el informe.

Para rebajar el supremacismo, acto seguido aclara que «el nivel de ocupación no es significativamente diferente entre los catalanoparlantes iniciales y los hablantes de español iniciales que usan habitualmente el catalán». Así, aunque el catalán ya sería condición imprescindible para cualquier trabajo, público o privado, en Cataluña, la entidad considera que todavía hay mucho que hacer. «Uno de cada dos profesionales de la restauración de Barcelona no tiene suficientes conocimientos de catalán para atender a los clientes», alertaba la Plataforma per la Llengua en el punto 17 del informe de 2018.

El catalán «no oficial»

La situación es igual de «alarmante» en la Justicia. «Solo cinco de los 16 jueces nuevos de Cataluña juran o prometen el cargo en catalán a comienzos del año 2018 en Cataluña» y «solo un 8,2 de las sentencias se han redactado en catalán, el peor dato desde 2001», alerta la Plataforma, que también señala a una juguetera por etiquetar en danés, eslovaco, esloveno, finés, letón y maltés, pero no en catalán y a unos supermercados por reducir el etiquetado en catalán.

Un panorama dantesco, toda vez que según el informe España es junto a Turquía y Rusia de los únicos países en el que una lengua hablada por millones de personas no tiene reconocimiento oficial, asegura literalmente el informe, igual que el tártaro en Rusia y el kurdo en Turquía. Es el punto 45 del documento: «Solo hay tres países, España, Turquía y Rusia, que se niegan a hacer oficiales del Estado lenguas de dimensiones similares a las del catalán».


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