Prensa Española

Pablo Molina: Habrá investidura


Los votantes de los partidos del centro-derecha deben de estar muy aburridos de tanto ataque de celos, y hartos de actitudes infantiles que solo obedecen a la fascinación incomprensible de algunos líderes por los expertos en marketing político. No puede ser que tres partidos que comparten las medidas más importantes de sus respectivos programas electorales lleven un mes y medio protagonizando un esperpento que, además, resulta estéril, porque ninguno de los tres puede admitir otra solución que un pacto de gobernabilidad. En Madrid y en Murcia.

Ciudadanos quiere mandar con los votos de Vox, pero sin que el partido de Abascal pueda decidir sobre las medidas a aplicar durante la legislatura (de participar en los nuevos Gobiernos en la misma proporción que los de Rivera ya ni hablamos). ¿Qué otras opciones le quedan entonces a Ciudadanos? Ninguna factible. Ni puede entregar Madrid y Murcia a Pedro Sánchez ni arriesgarse a repetir elecciones y que una parte mollar de sus votantes decida volver a votar al PP, como le ocurriría también a Vox. La única salida posible, por tanto, es un pacto a tres que permita gobernar al Partido Popular en coalición con Ciudadanos con el apoyo de Vox.

Pero hasta que llegue el momento de ese pacto definitivo tenemos por delante varias semanas de coñazo mediático en torno a un baile de la yenka que debería avergonzar a los que lo protagonizan.

Hoy tendrá lugar en Murcia una reunión a tres bandas, convocada por Ciudadanos, similar a la que ayer tuvo lugar en Madrid. En la comunidad murciana la cosa está más madura, porque ya se produjo un primer bochorno con la investidura fallida del candidato popular y no está la cosa para hacer un nuevo ridículo. A lo largo del día de hoy debería anunciarse ese pacto para el Gobierno regional, un acuerdo que se habría firmado el día en que se votaba la investidura de López Miras si los dirigentes nacionales de Ciudadanos no hubieran abortado la operación.

El desbloqueo político en Murcia dejaría sin excusas a los tres partidos en Madrid y llevaría la paz a sus votantes. Los de izquierdas también saldrían de esta zozobra negociadora y podrían comenzar a hacerse la idea de que van a vivir cuatro años más gobernados por la ultramegahiperderechona. No les priven más tiempo de ese placer.


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