Prensa Española

Pedro Sánchez abre la campaña pidiendo que los españoles hablen «más claro» y le den una mayoría más amplia


Desde la misma sala en la que compareció hace siete meses, el 15 de febrero, para anunciar que convocaba elecciones el 28 de abril ante la imposibilidad de gobernar y aprobar unos Presupuestos, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha anunciado la repetición electoral el próximo 10 de noviembre ante la constatación de que «no hay una mayoria que garantice la formacion de un Gobierno».

Pero lo más llamativo es que Sánchez no asume el fracaso en carne propia sino que externaliza las culpas hacia todos los partidos de la oposición en general y hacia uno en particular: el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Contra él ha cargado las tintas el líder del partido socialista por haber sido el responsable de impedir la formación de un Gobierno progresista. «Lo hemos intentado todo y nos lo han hecho imposible. Hemos propuesto hasta 5 fórmulas» que iban desde el «gobierno en solitario, la incorporación de profesionales de reconocido prestigio, un Gobierno de cooperación, la creación de comisiones parlamentarias y hasta un Gobierno de coalición» que el propio Sánchez ha reconocido que «era algo que yo no tenía inicialmente previsto». «Y a todas ha dicho que no».

Un relato partidista desde la sala de prensa de la sede del Gobierno con el que Sánchez comenzó la campaña contra Pablo Iglesias para arrebatarle margen por el flanco izquierdo: «De manera reincidente, el señor Iglesias ha bloqueado la formación de un Gobierno progresista. El señor Iglesias va a camino de un récord. Nunca ha habido un partido de izquierdas que vete cuatro veces a un gobierno socialista», dijo citando «las dos veces en 2015 y 2016 y las otras dos de 2019 en julio y septiembre».

Motivo por el que se dirigió al electorado desde el atril de Moncloa para pedirles su voto y una mayoría más amplia el 10 de noviembre que le permita gobernar: «Los españoles hablaron muy claro en abril y mayo pero les pediremos que lo digan aún más claro para que se respete el resultado y todos lo entiendan. Que lo digan aún más claro. Nos dijeron que quieren un Gobierno coherente y sólido. Les pediremos a los españoles que lo digan más claro y no haya más bloqueos para que España entre en una senda de estabilidad y seguridad».

Un inicio oficial del periodo de precampaña electoral ante el que pidió a los partidos de la oposición que no entren en conjeturas y especulaciones ni «generen falsas expectativas» ante la posibilidad de que haya margen para un acuerdo, como expresaron los líderes de Podemos y Ciudadanos, Pablo Iglesias y Albert Rivera.

Sánchez tiene lo que siempre quiso: una repetición electoral que le garantice una mayoría más amplia para gobernar porque «los españoles no necesitan un Gobierno para una investidura sino para una legislatura. Los españoles no necesitan Gobierno sometido a hipotecas sino capaz de encarar los retos» nacionales e internacionales desde el Brexit al escenario posterior a la sentencia del 1-O en Cataluña. Y mirando a ese escenario, Pedro Sánchez dejaba entrever este martes que no reeditará el Gobierno de coalición con Podemos y que explorará el camino de la «serenidad, la mesura, el diálogo y la firmeza», esto es, del PP, a quien solicitará su abstención como en su día vaticinaron fuentes socialistas recuperando lo ocurrido en 2016: «Sólo tras las segundas elecciones, podremos lograr un acercamiento».

No en vano, el líder popular, Pablo Casado, fue el único que no fue nombrado en Moncloa, sólo de soslayo y en el pack de las «fuerzas conservadoras que han bloqueado la investidura». Toda una declaración de intenciones en el escenario post 10-N para el que todavía quedan dos meses.


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