Prensa Española

La metamorfosis de Rodrigo Lanza en el juicio por el asesinato de Víctor Laínez: de las rastas a la gomina


El presunto asesino de Víctor Laínez, el radical de extrema izquierda Rodrigo Lanza, ha acudido a la Audiencia Provincial de Zaragoza, donde ha comenzado este lunes el juicio contra él, con un aspecto muy diferente al que tenía hace unos años.

El antisistema, de origen chileno y nacionalizado español, ha cambiado sus piercings, su peinado punkarra, su pañuelo palestino y sus camisetas de grupos de death metal por una camisa azul, un pantalón de vestir y un peinado formal, con raya al lado. Durante su intervención inicial, el abogado de Vox, David Arranz –el partido se personó en la causa–, ha dicho, tal y como refleja El Mundo: «Parece que viene de comunión».

La Fiscalía y las acusaciones piden 25 años de prisión –la pena máxima del Código Penal por asesinato, con la excepción de la prisión permanente revisable– por considerar que mató a Víctor Laínez por llevar unos tirantes con la bandera de España. Cualquier elemento que aleje a Lanza del movimiento antisistema o de la extrema izquierda con la que se le relaciona es una baza para tratar de suavizar una posible condena. Cabe recordar que El País, cuando informó de los hechos, ocultó que fuera comunista.

Once años antes de matar presuntamente a Laínez, Lanza fue condenado por dejar tetrapléjico por una pedrada al agente de la Guardia Urbana Juan José Salas. La agresión se produjo en el marco de los altercados registrados durante una fiesta okupailegal que se celebraba en un inmueble del casco antiguo de Barcelona con más de mil asistentes. En aquel proceso, el antisistema fue defendido por Gonzalo Boye, condenado por el secuestro de ETA a Emiliano Revilla y abogado de Puigdemont.

Lanza se dio a conocer por participar en el documental Ciutat Morta, emitido por el segundo canal de TV3 y que pretendía desvelar un presunto montaje policial y judicial para condenar al agresor y al resto de jóvenes antisistema que provocaron los disturbios tras el desalojo de la casa okupa de Barcelona. El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, participó en un encuentro en mayo de 2015 en Barcelona con afectados del caso Ciutat Morta, entre ellos la madre de Rodrigo Lanza, y que le pedían un compromiso para que se visibilizaran estos casos. Ada Colau y Jaume Asens también transmitieron su apoyo a Lanza –de hecho, Colau llegó a contratar a su madre–.


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